En situaciones de estrés solemos comunicarnos de forma automática.
Este ejercicio no busca etiquetarte, sino ayudarte a reconocer qué fortalezas ya tenés y qué aspectos podés desarrollar para una comunicación más consciente y efectiva.

  • Fortalezas

    • Sensibilidad hacia los demás

    • Capacidad de empatía

    • Búsqueda de paz y cooperación

    Podés desarrollar

    • Expresar tus necesidades con claridad

    • Poner límites sin culpa

    • Confiar en tu voz aun cuando haya desacuerdo

  • Fortalezas

    • Claridad en lo que pensás

    • Capacidad de liderazgo

    • Energía para accionar y resolver

    Podés desarrollar

    • Escucha activa

    • Regulación emocional antes de hablar

    • Expresión firme sin confrontación

  • Fortalezas

    • Pensamiento claro

    • Capacidad de análisis

    • Objetividad en situaciones complejas

    Podés desarrollar

    • Conectar con la emoción propia y ajena

    • Humanizar el mensaje

    • Expresar lo que sentís además de lo que pensás

  • Fortalezas

    • Creatividad

    • Flexibilidad

    • Capacidad de adaptación

    Podés desarrollar

    • Presencia en la conversación

    • Coherencia entre mensaje, cuerpo y emoción

    • Sostener el diálogo aun en tensión

  • Fortalezas

    • Claridad emocional

    • Escucha genuina

    • Comunicación respetuosa y auténtica

    Podés desarrollar

    • Sostener este estilo incluso bajo presión

    • Convertirte en referente comunicacional para otros

Recordá que tu comunicación además de lo que decís,
influye tu postura, tu tono de voz y tu presencia.
Cuando cuerpo, emoción y palabra se alinean, tu mensaje se vuelve claro y confiable.

Comunicar de manera exitosa no significa hacerlo perfecto, sino hacerlo con conciencia.
Cada conversación es una oportunidad para entrenar presencia, claridad y conexión.